65 y Más: Discurso del Gran Canciller de la Gran Logia Nacional de Grecia

Queridos Hermanos,
Estoy profundamente agradecido de estar entre ustedes hoy, mientras nos reunimos para reflexionar sobre un tema que toca profundamente los valores fundamentales de nuestra fraternidad: la participación y la inclusión de nuestros miembros mayores, aquellos mayores de 65 años, dentro de los sagrados muros de la Masonería. Comencemos reflexionando sobre el lienzo más amplio de la vida, el cual se forma por el fluir del tiempo y la sabiduría que este aporta.

Introducción: El Círculo Divino de la Vida

Al observar hoy Europa, constatamos que nuestra sociedad, al igual que las estaciones de la naturaleza, atraviesa el otoño de su composición demográfica. Los niños representan aproximadamente el 15% de la población, aquellos en la cúspide de su vida profesional alrededor del 64%, mientras que los mayores, de 65 años o más, constituyen cerca del 21%. Con la gracia del Gran Arquitecto, la esperanza de vida alcanza aproximadamente los 81 años, recordándonos el valioso regalo del tiempo.

Abrazando la Sabiduría de los Mayores

En el sagrado lienzo de la vida, los mayores son los eslabones dorados que tejen la fuerza, la continuidad y la belleza del conjunto. Son los guardianes de la sabiduría, los portadores de la experiencia y la encarnación de las virtudes refinadas con los años. Así como un árbol se fortalece con cada estación que pasa, así también los mayores, que han resistido las tormentas de la vida y se han bañado en su sol.

La Masonería, con sus raíces ancestrales, proporciona el terreno fértil donde la sabiduría de los miembros mayores puede florecer. Reflexionemos sobre los significados simbólicos dentro de nuestra obra:
Aprendiz Masón: Este grado nos invita a iniciar nuestro viaje con humildad y sed de conocimiento. Para los mayores, esta etapa ofrece la oportunidad de reconectarse con sus raíces espirituales, cultivando su alma a través del desarrollo personal y la reflexión moral.
Compañero Masón: En esta fase celebramos la búsqueda del conocimiento y la dignidad del trabajo. Los mayores, con su rica experiencia, se convierten en recursos invaluables para la Logia, compartiendo su sabiduría y su guía.
Maestro Masón: La culminación de nuestro viaje nos llama a encarnar la sabiduría y ofrecer guía. Los mayores, habiendo recorrido este camino, están especialmente capacitados para servir como mentores, transmitiendo la luz de sus experiencias a las generaciones más jóvenes.

Beneficios Espirituales y Sociales de la Inclusión

La Masonería es un lugar donde las almas encuentran fraternidad, propósito y paz. Para nuestros miembros mayores, la fraternidad ofrece no solo un sentido de pertenencia, sino también un hogar espiritual donde pueden seguir creciendo y contribuyendo. Su presencia en la Logia es una bendición, ya que aportan la riqueza de sus experiencias y una naturaleza reflexiva que inspira a todos.

Fortalecimiento del Espíritu La participación en las Ceremonias y Enseñanzas proporciona alimento espiritual continuo. Para los mayores, estas ceremonias ofrecen consuelo y una conexión con las verdades eternas que trascienden el mundo material. Encuentran alivio en las tradiciones atemporales que resuenan con su propio viaje de fe y auto-reflexión.

Creación de Vínculos de Hermandad En un mundo donde la soledad a menudo oscurece la vejez, la Masonería se erige como un faro de esperanza y compañerismo. Los mayores encuentran en la Logia una comunidad que los valora y respeta, un lugar donde se forjan amistades y florece el espíritu de la hermandad.

Viviendo una Vida con Propósito A través de actos de caridad y servicio social, nuestros miembros mayores continúan viviendo con propósito. Sus contribuciones, guiadas por el amor y la compasión, enriquecen no solo sus propias vidas, sino también las vidas de aquellos a quienes tocan. A través de estos actos, encarnan las virtudes masónicas de la caridad y el amor fraternal.

Fomentar la participación de personas mayores de 65 años en actividades masónicas no solo les beneficia, sino que también fortalece la Logia, creando una fraternidad más viva y solidaria para todos. Continuemos manteniendo los valores de fraternidad, aprendizaje y caridad, asegurándonos de que todos los miembros, independientemente de su edad, se sientan valiosos e integrados.

Όπως ένας καρπός που έχει ωριμάσει με υπομονή κάτω από τον ήλιο, τη βροχή, τον άνεμο και το χιόνι, αποκτώντας όλη του τη γεύση, τη γλυκύτητα, τα αρώματα και τα θρεπτικά συστατικά, έτσι και ο άνθρωπος ωριμάζει και αποκτά σοφία, εμπειρία και αρετή μέσα από τις δυσκολίες της ζωής. Δεν απολαμβάνουμε τον καρπό πριν ωριμάσει, επειδή δεν έχει ακόμη αναπτύξει πλήρως τα οφέλη του. Το ίδιο ισχύει για έναν άνδρα που έχει περάσει την ηλικία των 65 ετών και με τα χρόνια έχει μειώσει την παρορμητικότητα της νεότητας που συχνά οδηγεί σε λάθη. Ένας άνδρας άνω των 65 ετών θεωρείται ώριμος, αξιότιμος και έχει σημαντικό προσδόκιμο ζωής και δυνατότητες συνεισφοράς στην κοινωνία και τον Ελευθεροτεκτονισμό.

Su experiencia, sus conocimientos y su serenidad, como el fruto maduro, alcanzan su punto máximo y pueden ofrecer lo mejor a una organización. La madurez, tanto en la naturaleza como en la vida, no es solo una etapa, sino la culminación de la utilidad y el valor, así como el deber de transmitir a la siguiente generación las lecciones de la vida.

Como Conclusión: Honrando el Viaje de la Vida

Abracemos a nuestros mayores con corazones y mentes abiertas, reconociendo los dones divinos que aportan a nuestra fraternidad. Así como un fruto maduro lleva la dulzura del sol, la lluvia, el viento y la nieve, nuestros miembros mayores encarnan la esencia de una vida llena de experiencias. Han recorrido las pruebas y victorias de la existencia, adquiriendo sabiduría, gracia y el poder para guiarnos a todos.

Su madurez no es simplemente una etapa de la vida; es la culminación de su desarrollo espiritual y ético. Se erigen como pruebas vivas del poder de la paciencia, la reflexión y la resiliencia. Al honrarlos, honramos los principios sobre los cuales se construyó la Masonería: la fraternidad, el aprendizaje y la eterna búsqueda de la verdad.

Como tan acertadamente describió Rudyard Kipling:
“Si puedes llenar el implacable minuto Con sesenta segundos de valioso esfuerzo, Entonces la Tierra y todo lo que hay en ella serán tuyos, Y – algo más – serás un Hombre, ¡hijo mío!”
Nuestros miembros mayores, llenando sus minutos con sabiduría y amor, han ganado su lugar en el sagrado círculo de la vida. Aprendamos de ellos, honrémoslos y sigamos manteniendo los valores que hacen de la Masonería una fraternidad atemporal y divina.

Animando a la Gran Logia a considerar la inclusión de los miembros mayores.

En conclusión, la Gran Logia debería considerar seriamente formas de atraer a hombres de 65 años o más de la sociedad para que se conviertan en miembros de la Masonería. Estos hombres, con su riqueza de experiencia y sabiduría, pueden aportar profundidad y visión a nuestra fraternidad. La creación de programas e iniciativas especiales para invitar a hombres mayores a conocer la Masonería podría enriquecer en gran medida nuestra vida espiritual y social. De este modo, nuestra fraternidad continuará prosperando, fortalecida por la sabiduría de las generaciones que vienen a unirse a nosotros.

Gracias, queridos hermanos, por su tiempo y sus pensamientos. Ojalá todos sigamos caminando por el sendero de la luz, guiados por la sabiduría de aquellos que nos precedieron.

¡He dicho!
Gran Canciller Hermano D. Sk.
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